A través de una narración llena de amistad, descubrimientos y sensibilidad, el escritor y artista visual Cilene Queiroz El libro «El águila compasiva y el planeta azul» presenta una historia infantil que transforma importantes desafíos ambientales en una aventura accesible para las nuevas generaciones. Siguiendo el viaje del águila Sury y sus amigos en busca del origen de las misteriosas lágrimas del planeta, el libro invita a niños y familias a reflexionar sobre la conservación, la responsabilidad y el poder de las pequeñas acciones para construir un futuro más sostenible. En una entrevista, la autora habla sobre la inspiración de la historia, el papel de la literatura en la formación de la conciencia ambiental y la importancia de fomentar el respeto por la naturaleza y la vida desde la infancia.

«El águila compasiva y el planeta azul» transforma las lágrimas del planeta en el punto de partida de una aventura infantil. ¿Cómo surgió esta conmovedora imagen, diseñada para abordar temas medioambientales con los niños?

Quería mostrar que el planeta también sufre las consecuencias de nuestras acciones. Las lágrimas simbolizan este sufrimiento de una manera que los niños puedan comprender y, al mismo tiempo, sentir el deseo de cuidar la naturaleza.

Sury, Black y Pitoco emprenden la búsqueda de respuestas y terminan descubriendo diferentes heridas de la naturaleza. ¿Qué representan estos tres personajes dentro del mensaje de amistad, cuidado y cooperación presente en la obra?

Demuestran que nadie marca la diferencia solo. Cada persona tiene su propia manera de actuar, pero es precisamente la amistad, la unidad y la voluntad de ayudar lo que les permite afrontar los desafíos. Representan…Unidad, empatía y cooperación.

El libro aborda temas urgentes como la contaminación, la deforestación, los incendios forestales, la escasez de agua y la pérdida de biodiversidad. ¿Cómo lograste equilibrar la seriedad de estos temas con un lenguaje accesible y ameno para un público joven?

Mi objetivo era enseñar sin asustar a la gente. Por eso utilicé la aventura, el humor y personajes carismáticos para abordar temas serios de una manera amena y atractiva.

En la historia, los niños son elegidos como protagonistas de la transformación ambiental. ¿Por qué crees que la educación ecológica debe comenzar a una edad temprana?

Porque es en la infancia donde aprendemos los valores que nos acompañarán toda la vida. Cuando un niño comprende la importancia de cuidar la naturaleza, crece sabiendo que las pequeñas acciones marcan la diferencia.

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El libro propone acciones sencillas, como plantar árboles, cultivar huertos, ahorrar agua y separar correctamente los residuos. ¿Cuál es la importancia de mostrar a los jóvenes lectores que los grandes cambios también pueden surgir de gestos cotidianos?

Creo que la transformación comienza con pequeñas acciones; es fundamental enseñar y practicar juntos cómo cuidar el planeta. Los niños necesitan modelos a seguir, la verdad y lo que es natural, por eso es importante educarlos. Cuando los niños se dan cuenta de que ellos también pueden ayudar, comprenden que cuidar el planeta es responsabilidad de todos.

Las ilustraciones de Guilherme Rocha ayudan a dar vida a los personajes y paisajes de la historia. ¿Cómo crees que contribuyen a que los lectores conecten con el mensaje medioambiental del libro?

Las ilustraciones dan vida a la historia y estimulan la imaginación. Ayudan a los niños a conectar con los personajes y refuerzan el mensaje de conservación.

Más allá de la conservación del medio ambiente, el libro habla de empatía, responsabilidad y esperanza. ¿Qué tipo de sensibilidad esperas despertar en los niños al seguir el viaje de Sury y sus amigos?

Espero despertar en los niños una perspectiva más sensible hacia la naturaleza y hacia los demás. Que comprendan que cuidar el planeta es también un acto de amor, respeto, cuidado, responsabilidad compartida y esperanza en el futuro.

«El águila compasiva y el planeta azul» también invita a familias y educadores a reflexionar junto con los niños. Después de leerlo, ¿qué conversación les gustaría tener en casa o en el aula?

Me gustaría iniciar una conversación sencilla pero importante: ¿qué podemos hacer en nuestro día a día para cuidar mejor del planeta? La idea es que familias, profesores y niños reflexionen juntos sobre acciones factibles, sencillas y auténticas. Y, sobre todo, debemos transformar esta conciencia en acciones verdaderamente saludables en nuestra vida cotidiana.

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