Entre el micrófono y la calle, Malu Xavier ha forjado una carrera marcada por la pasión, la dedicación y la versatilidad. Reportera de Cineplaneta durante tres años y figura activa del carnaval durante seis, se ha consolidado como bailarina en importantes escuelas de samba y ahora celebra un nuevo logro al ser nombrada Princesa del Cortejo Carioca 2027. En una entrevista, Malu habla sobre la conexión entre la comunicación y la samba, los retos de compaginar las distintas facetas de su carrera y el crecimiento de una trayectoria que la ha convertido en una de las promesas de la nueva generación del Carnaval de Río.
Lograste combinar dos pasiones muy fuertes en tu vida: la comunicación y la samba. ¿En qué momento te diste cuenta de que no querías elegir entre estos dos mundos, sino vivirlos con la misma intensidad?
Desde muy joven comprendí que la comunicación y la samba apelaban a lo mismo en mi interior: la conexión con la gente. Cuando tengo un micrófono en la mano o cuando estoy en la calle, me expreso, cuento una historia y transmito emociones. Durante un tiempo, pensé que tendría que elegir un camino, pero entendí que sería más feliz viviendo ambos intensamente, porque uno complementa al otro.
Su relación con el Carnaval comenzó mucho antes de su actual popularidad. ¿Cómo se sentiría la niña que llegó a este mundo hace seis años al ver a Malu hoy, ocupando tantos espacios dentro y fuera del recorrido del desfile?
Creo que aquella niña de seis años de ayer se sentiría orgullosa, pero también emocionada, al darse cuenta de que todo comenzó con un verdadero amor por la samba. Nada sucedió de la noche a la mañana. Fueron necesarios años de aprendizaje, dedicación y compromiso. Ver a la Malu de hoy ocupando espacios en la avenida, comunicándose y participando en proyectos importantes demuestra que valió la pena creer en los sueños, incluso cuando parecían lejanos.

Portela parece tener un significado emocional muy especial en tu trayectoria, desde Filhos da Águia hasta la sección passista de la escuela oficial. ¿Qué representa para ti esta conexión con el azul y el blanco de Madureira?
Portela representa un lugar al que pertenecer. Es donde crecí, aprendí, maduré y viví momentos muy especiales. Desde Filhos da Águia hasta el ala passista de la escuela oficial, he forjado lazos que van más allá del Carnaval. El azul y el blanco de Madureira forman parte de mi historia, mi identidad y mi corazón.
También participas en desfiles de otras escuelas de samba, como Rosa de Ouro y Em Cima da Hora, demostrando una gran dedicación a este género. ¿Qué cambia en ti con cada nueva escuela de samba, cada comunidad y cada experiencia?
Cada escuela de samba me transforma de una manera diferente. Estar en escuelas como Rosa de Ouro y Em Cima da Hora me permite vivir nuevas experiencias, conocer otras comunidades y aprender distintas formas de amar la samba. En cada lugar, dejo una parte de mí y también me llevo un pedacito de esa energía.

Hoy te mueves entre el Sapucaí (Sambódromo), las campañas publicitarias y tu trabajo como reportera. ¿Cómo construyes una identidad tan multifacética sin perder tu esencia en cada uno de estos ámbitos?
Construir esta identidad multifacética requiere equilibrio y mucha honestidad. En todos estos ámbitos, intento ser la misma Malu: espontánea, dedicada y apasionada por lo que hago. Ya sea en el Sapucaí (Sambódromo), en campañas publicitarias o trabajando como reportera, creo que la gente se da cuenta cuando eres auténtica. Pienso que mi esencia reside precisamente en este deseo de vivir todo intensamente sin dejar de ser quien soy.
Tu ascenso de Musa a Princesa del Carnaval Carioca parece simbolizar algo más que un título; es casi un reconocimiento a tu presencia, carisma y conexión con el público. ¿Qué ha despertado en ti este nuevo puesto?
Ser ascendida de Musa a Princesa del Desfile del Carnaval Carioca tuvo un significado muy especial para mí. Si bien el título es emotivo, lo más importante fue sentir este reconocimiento por el cariño, la dedicación y la conexión que he cultivado con el público y la gente que me rodea. Este nuevo puesto me ha brindado aún más responsabilidad y el deseo de seguir creciendo.

Hay una imagen muy vívida de ti con un micrófono en la mano, «cantando en la acera» de la avenida. ¿Qué te aporta la comunicación que no te da la samba, y qué te devuelve la samba que ningún otro género puede?
La comunicación me da voz. Me permite escuchar historias, compartir experiencias y conectar con la gente de forma muy directa. La samba, por otro lado, me devuelve algo difícil de explicar: pertenencia, emoción y libertad. Cuando bailo, siento que todo cobra sentido. La samba tiene una energía única que me fortalece y me conecta con mis raíces.
Has llamado la atención como un nombre prometedor para futuros carnavales. Cuando piensas en el futuro, ¿qué huella quieres dejar: la de bailarina de samba, la de comunicadora, la de influencer, o precisamente la de una mujer que logró ser todo eso a la vez?
Cuando pienso en el futuro, no quiero ser recordada solo por un título. Quiero dejar la huella de una mujer que logró vivir varios sueños sin renunciar a ninguno. La bailarina de samba, la comunicadora y la influencer son parte de la misma persona. Quiero inspirar a otras chicas a comprender que ellas también pueden ocupar diferentes espacios siendo auténticas y fieles a su propia esencia.
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