En «Ser, más allá de la existencia», el escritor Kleber Faria Sales invita al lector a reflexionar sobre la diferencia entre simplemente transitar el día a día y vivir con presencia, profundidad y consciencia. A través de crónicas que abordan la finitud, la libertad, el miedo, la pertenencia y la vulnerabilidad, la obra propone una inmersión en las contradicciones humanas sin ofrecer respuestas prefabricadas. En una entrevista, el autor habla sobre el autoconocimiento, las relaciones humanas y el coraje necesario para abandonar las máscaras sociales y abrazar el propio camino con mayor autenticidad.

En Ser, más allá de la existencia, usted parte de una pregunta fundamental: ¿qué significa realmente estar presente en el propio camino? ¿Qué inquietud suya inspiró el inicio de este libro?

El libro nació de una preocupación muy concreta: la constatación de lo fácil que es distraerse y desconectarse de la vida real. Hoy pasamos mucho tiempo pegados a las pantallas e interactuando digitalmente, lo que puede hacer que perdamos el contacto con lo que realmente sucede a nuestro alrededor. De esta constatación surgió la idea del libro: reflexionar sobre la vida vivida, sobre el paso del tiempo y sobre la necesidad de estar verdaderamente presentes en nuestra propia existencia.

El libro invita al lector a confrontar temas que muchos evitan, como la mortalidad y las llamadas «máscaras sociales». ¿Qué fue lo que más te interesó de investigar esta confrontación entre la apariencia y la verdad interior?

Lo que más me interesó fue mostrar con qué frecuencia intentamos aparentar ser algo que no somos. Vivimos en una época de constante comparación, lo que fomenta la construcción de imágenes muy diferentes de quienes realmente somos. En el libro, intento abordar esta tensión entre apariencia y verdad, porque es precisamente al afrontar nuestra realidad con honestidad que comenzamos a crecer. Y esta urgencia también existe porque la vida pasa, las oportunidades cambian y el tiempo no regresa.

Utilizas imágenes sencillas pero poderosas, como semillas, viajes y paisajes efímeros, para abordar temas tan profundos. ¿Cómo surgieron estas metáforas como una forma de explorar el autoconocimiento?

Me gusta empezar con imágenes sencillas porque surgen de la experiencia común y ayudan a crear un espacio para la reflexión. Semillas, viajes, paisajes, arena, mar, tiempo: todo esto está muy cerca de nuestra vida cotidiana y puede tener significados profundos. Estas metáforas surgen como una forma de hacer la reflexión más sensible y humana, sin perder el contacto con la realidad.

En el libro se plantea la idea de que el crecimiento implica una ruptura, como una semilla que necesita abrirse para florecer. ¿Qué te revela esta imagen sobre los procesos de cambio que estamos experimentando?

Esta imagen muestra que crecer casi nunca es fácil. A menudo, el cambio requiere romper con la inercia, los viejos hábitos e incluso ciertas ilusiones que albergamos sobre nosotros mismos. Así como una semilla necesita romper su cáscara para florecer, nosotros también necesitamos experimentar rupturas internas para madurar. En el libro, el cambio se presenta como algo necesario, pero que requiere valentía, paciencia y la voluntad de empezar de nuevo desde un lugar diferente.

Sus crónicas parecen sugerir que el autoconocimiento no es un destino, sino un ejercicio continuo y a menudo incómodo. ¿Por qué es tan importante esta incomodidad en el proceso de transformación?

Porque el verdadero crecimiento a menudo requiere esfuerzo. El autoconocimiento no se trata solo de observarse a uno mismo de forma abstracta; también implica reconocer las limitaciones, afrontar verdades difíciles y aceptar que algunos cambios llevan tiempo. Esta incomodidad es importante porque nos saca de nuestra zona de confort y nos obliga a madurar. En el libro, este camino se presenta como un proceso continuo que exige honestidad, paciencia y voluntad de superación.

Al hablar de la brevedad de la vida, también resaltas el valor de los encuentros, la escucha activa y el compartir sincero. ¿Cómo puede esta conciencia de nuestra finitud cambiar nuestra forma de relacionarnos con los demás?

Cuando comprendemos que la vida es breve, los encuentros adquieren mayor importancia. Empezamos a valorar más la presencia, la escucha activa, el contacto visual y la interacción genuina con los demás. Esto nos ayuda a alejarnos de las distracciones excesivas y a reconocer que cada momento compartido tiene valor. En el libro, esta conciencia se presenta como una invitación a vivir con mayor atención, gratitud y autenticidad en nuestras relaciones.

El libro sugiere que vivir intensamente es una elección, e incluso un acto de resistencia. ¿Resistencia a qué, exactamente, en el mundo en que vivimos hoy?

Se trata de una resistencia al automatismo, a la prisa y a una vida superficial. Hoy en día es muy fácil aceptar la comodidad de las distracciones y dejar de afrontar lo que realmente importa. Vivir con plenitud requiere silencio, atención, disciplina y la voluntad de soportar la incomodidad del crecimiento. En el libro, esta resistencia se presenta como una invitación a no vivir en piloto automático y a buscar una vida más consciente.

Tras explorar tantas reflexiones sobre la libertad, el miedo, la pertenencia y la vulnerabilidad, ¿qué es lo que más esperas despertar en quienes lean Ser, más allá de la existencia: valentía, inquietud, reconocimiento o el deseo de empezar de nuevo?

Ante todo, espero que el lector se vea reflejado en el libro. Si eso sucede, ya será un paso importante. También espero despertar en él el valor para afrontar la propia vida, la inquietud ante lo que necesita cambiar y el deseo de avanzar con mayor autenticidad. No concibo el libro como una respuesta prefabricada, sino como una invitación a la reflexión, a ordenar la propia vida y a seguir adelante.

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