Exejecutivo global, director ejecutivo, consultor, funcionario público y especialista en ciberseguridad, Markert ha trabajado durante décadas en la intersección entre los negocios, la tecnología, el liderazgo y la gestión del riesgo. Su trayectoria incluye altos cargos en algunas de las empresas más reconocidas del mundo, su labor como comisionado municipal de Delray Beach, Florida, y su liderazgo en InfraGard, la alianza público-privada afiliada al FBI dedicada a la protección de infraestructuras críticas. Mucho antes de que el cibercrimen se convirtiera en un tema de conversación cotidiana, Markert ya prestaba atención a las redes invisibles, las vulnerabilidades humanas y las dependencias digitales que están transformando la vida moderna.

Toda esa experiencia es hoy la base de su obra de ficción.
Con Death Watch, Markert presentó a los lectores un universo de suspense donde la tecnología, la política, la intuición y el peligro convergen. El éxito de la novela confirmó lo que sus primeros lectores ya intuían: posee un talento excepcional para transformar la arquitectura invisible de las amenazas contemporáneas en relatos trepidantes y cinematográficos. Sus historias avanzan con un ritmo vertiginoso, pero no se sustentan únicamente en la imaginación. Están arraigadas en una inquietante realidad: nuestros sistemas más cotidianos —teléfonos, aeropuertos, plataformas financieras, redes sociales y protocolos de seguridad— pueden convertirse en armas cuando las personas equivocadas los comprenden mejor que nosotros.

Su próximo thriller, Death Market, escrito junto a Candi S. Cross, lleva ese peligro a un territorio aún más oscuro. Reconocida escritora fantasma, apreciada por la profundidad de sus investigaciones, la intensidad emocional de su narrativa y su habilidad para abordar complejos escenarios psicológicos, Cross aporta precisión emocional y una fuerte sensación de urgencia a una historia que se adentra en la economía clandestina de la dark web.
Al explorar el funcionamiento de los fraudes en línea, las estafas románticas, los centros de fraude vinculados a redes de trata de personas y los depredadores digitales, Death Market plantea una pregunta inquietante: ¿qué sucede cuando las estafas dejan de centrarse únicamente en el robo de dinero y se convierten en un mercado donde se comercia con el destino de las personas? En el universo de ficción creado por Markert, el amor puede ser un señuelo, la confianza puede ser explotada, la identidad puede ser diseñada y la propia muerte puede convertirse en una mercancía.
La novela examina la aterradora evolución del cibercrimen, desde la piratería informática anónima hasta la explotación emocional a gran escala. Sus depredadores no se limitan a vulnerar sistemas. Estudian la soledad. Fabrican intimidad. Aprenden qué necesita escuchar cada persona y cuál es el momento perfecto para decírselo. Transforman el afecto en acceso, la vergüenza en silencio y el miedo en beneficio económico. Bajo la superficie de la historia emerge una inquietud profundamente contemporánea: en un mundo donde convergen la inteligencia artificial, los deepfakes, las redes cifradas, el robo de identidad y las organizaciones criminales globales, ¿cómo distinguir lo auténtico de lo falso? ¿Cómo saber si el futuro que nos prometen realmente nos pertenece?
Para Markert, los thrillers cibernéticos no son solo entretenimiento. Constituyen una forma de dramatizar las amenazas que ya se encuentran al borde de nuestra vida cotidiana.
Le atrae este género porque le permite combinar el ritmo de un thriller comercial con la urgencia de cuestiones muy reales. ¿Qué ocurre cuando la tecnología avanza más rápido que la capacidad de supervisarla? ¿Quién se beneficia cuando los sistemas se vuelven demasiado complejos para que el ciudadano común los comprenda? ¿Cómo aprovechan los delincuentes la distancia entre la confianza y la verificación? ¿Y qué clase de valentía se necesita para enfrentarse a un enemigo que quizá nunca llegue a aparecer físicamente?
Su ficción está moldeada por los mismos principios que guiaron su trayectoria como ejecutivo: la capacidad para reconocer patrones, el pensamiento estratégico, la comprensión de los sistemas complejos y la convicción de que toda crisis comienza mucho antes de que el público perciba la explosión. Sin embargo, lo que verdaderamente distingue sus novelas no es la tecnología, sino el costo humano que existe detrás de cada ataque. La viuda. La hija. La víctima que creyó en la voz equivocada. El investigador que detecta que algo no encaja antes que nadie. La persona que descubre, demasiado tarde, que la trampa nunca estuvo diseñada alrededor de una contraseña o de una cuenta bancaria, sino de la vulnerabilidad más antigua de la humanidad: el deseo de ser vista y comprendida.
Ese es el territorio literario que Tom Markert ha decidido conquistar.
Death Watch abrió la puerta. Death Market se adentra aún más en los pasillos ocultos del engaño digital, en los depredadores que obtienen beneficios de la confianza ajena y en la aterradora posibilidad de que el mercado clandestino más oscuro del planeta ya no comercie únicamente con secretos.
Ahora comercia con futuros.
Death Watch ya está disponible en Amazon, Barnes & Noble y en numerosas librerías. Death Market será publicado durante el otoño. Para obtener más información sobre el autor, Tom Markert, visite https://tommarkert.com/.

