En “Noz Mulheres” (Nueces de Mujeres), la escritora MLourdes Rabelo Cruz construye una narrativa que entrelaza diferentes trayectorias femeninas marcadas por el deseo, el dolor y la reinvención. A través de las historias de María, Lília y Ayla, la obra investiga los desafíos invisibles que dan forma a la identidad femenina y el coraje necesario para romper con los patrones establecidos y construir nuevos caminos. En una entrevista, la autora reflexiona sobre las capas emocionales de la experiencia femenina y el proceso de transformar la fragilidad en fortaleza y libertad.
En «Noz Mulheres» (Mujeres de las Nueces), la autora reúne a personajes que viven en épocas y contextos diferentes, pero que comparten la experiencia de liberarse de las ataduras y reinventarse. ¿Qué la motivó a construir este mosaico femenino a partir de trayectorias tan dispares?
Nosotras, las mujeres, siempre hemos luchado en silencio por la igualdad en todos los tiempos, lugares y clases sociales. Siempre hemos sido ignoradas, menospreciadas y marginadas. La competencia encubierta silenció nuestras voces y nos humilló, haciéndonos prescindibles para el buen funcionamiento del mundo.
La imagen de la nuez es muy poderosa porque evoca cáscara, protección y resistencia. ¿En qué momento surgió esta metáfora como la forma ideal de traducir las cicatrices emocionales que marcan la vida de las mujeres?
Las palabras «Noz» (nuez), «nós» (nos) y «nos» (nos) se me revelaron casi al final del libro. Había considerado otro título, pero me di cuenta de que «noz» respondía a varias preguntas. Y «nos» (nos), como vínculos, completaba lo que buscaba. Así son las mujeres, sean siempre dulces o insensibles. Son difíciles de doblegar, pero conservan un interior fuerte, nutritivo y hermoso. Por eso son tan importantes.
Su formación en psicología y psicoanálisis parece estar profundamente ligada a la construcción de los personajes. ¿Cómo influyó su experiencia profesional en la profundidad que adquirieron María, Lília y Ayla en la narrativa?
Somos todo aquello que leemos, estudiamos y en lo que trabajamos. Los seres humanos estamos compuestos por todo lo que hemos vivido. Inicialmente, en el aula, al escuchar a las madres de los alumnos y presenciar sus arduas luchas en la vida, y más tarde en mi práctica con jóvenes y adultos, vi que este discurso se repetía. Mujeres que sufren, niños que sufren y son agresivos. Los personajes eran el resultado de esto. Aunque los tres tenían antecedentes familiares muy distintos, presentaban heridas muy similares y buscaban soluciones parecidas.
María está inmersa en una búsqueda relacionada con sus orígenes, su sentido de pertenencia y el descubrimiento de una verdad que sacude su identidad. ¿Qué fue lo que más te interesó de explorar esta experiencia de darse cuenta de que su propia historia quizás no sea exactamente como la imaginaba?
María, al «aceptar» la verdad que le contaron sus padres adoptivos, creó una realidad en la que su inmenso amor era suficiente. Sin embargo, el desprecio y el rechazo de sus padres biológicos siempre le parecieron una verdad inverosímil. «No soy tan especial como dicen mis padres adoptivos; me despreciaron y me dieron en adopción a otros».

Lília parece encarnar un dolor muy común a muchas mujeres: el intento de transformar la carencia en amor, el desprecio en entrega. ¿Qué nos permitió decir este personaje sobre el afecto, la expectativa y la liberación?
A lo largo de su vida, Lília vivió un amor sublime por sus hijos, un marcado contraste con el abandono que sufrió desde el principio. No fue bien recibida desde sus comienzos, y esta situación persistió durante toda su carrera. Jamás concibió otro tipo de amor que no fuera el maternal.
Por otro lado, Ayla emerge rodeada de lujo y soledad, demostrando que el poder y el estatus no necesariamente garantizan la plenitud. ¿Qué querías revelar, a través de ella, sobre la fortaleza femenina y el amor propio?
Ayla, niña, adolescente, mujer, nunca fue respetada, nunca amada. Su familia, su sociedad, la veían como una moneda de cambio. Las mujeres eran consideradas dones divinos, debían ser explotadas al máximo; ese era el valor que debían demostrar. No tenían nada que aportar a la sociedad.
El libro habla de luchas silenciosas, confrontaciones íntimas y nuevos comienzos. ¿Crees que una de las mayores fortalezas de la literatura escrita por mujeres reside precisamente en dar voz a aquello que tantas veces se ha vivido en silencio?
Las mujeres siempre han tenido mucho que aportar a la literatura. Este poder siempre ha existido. Y dar voz al lenguaje, a lo vivido en silencio, es una de esas contribuciones. El poder que reside en la mente femenina es y siempre ha sido real. Necesitamos escuchar y aceptar esta realidad. Las mujeres necesitan expresarse con mayor profundidad intelectual para demostrar el valor que el mundo necesita con tanta urgencia.
Tras seguir a estas tres mujeres a través de sus procesos de ruptura y reconstrucción, ¿qué espera despertar en los lectores al final de «Noz Mulheres»: identificación, valentía, aceptación o una nueva forma de verse a sí mismos?
Cada mujer tiene su propia manera de reaccionar ante los problemas, pero si aceptan el mensaje del libro como una forma de «aceptación» o como una manera de mirar hacia adentro y encontrar una solución a lo que les preocupa, será positivo y valdrá la pena escribirlo.
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