En las redes sociales, muchas personas han aprendido a vestirse, posar y presentarse para parecer interesantes. Para Giovanna Veríssimo, el problema comienza precisamente ahí.

Tras más de 20 años trabajando en la moda, afirma que una imagen funciona mejor cuando no se ve forzada. Modelo, influencer y mentora, Giovanna comenzó en la industria desde niña, participó en campañas, concursos y editoriales, y también adquirió experiencia fuera de Brasil.

En el camino, fue Miss Goiânia 2016, Miss Goiás 2018 y Miss Be Emotion 2018. Hoy, además de su trabajo como modelo, utiliza su experiencia para guiar a mujeres que desean cuidar mejor su imagen, pero sin copiar una estética preestablecida.

“Muchas mujeres intentan encajar en una imagen que no tiene nada que ver con sus vidas. A veces la ropa es preciosa, la foto es perfecta, pero parece que falta algo. Carece de autenticidad”, afirma.

Con cerca de 250.000 seguidores en redes sociales, Giovanna habla de moda, comportamiento y estilo, pero suele decir que la ropa es solo una parte de la conversación. Para ella, el error que cometen muchas mujeres es empezar por el atuendo antes de comprender el momento que están viviendo.

En sus sesiones de mentoría, Giovanna cuenta que se encuentra con mujeres con armarios repletos, numerosas referencias guardadas en sus teléfonos y, sin embargo, inseguras sobre qué ponerse para una reunión, un evento, una grabación o incluso para aparecer con más frecuencia en redes sociales.

“A veces la gente tiene demasiada información y muy poca claridad. Saben qué es tendencia, saben lo que llevan los demás, pero no saben qué se adapta a su rutina, a su cuerpo, a su etapa actual y a sus objetivos”, explica.

Partiendo de esta perspectiva, Giovanna comenzó a desarrollar programas de mentoría y capacitación centrados en la imagen personal. El objetivo no es decirle a una mujer qué debe o no debe usar, ni crear una fórmula para la elegancia. El trabajo, según ella, comienza antes de la ropa.

Para Giovanna, la imagen personal se trata más de coherencia que de una apariencia perfecta. Se trata de comprender cómo una mujer quiere ser vista, pero también de respetar quién es en realidad.

“No se trata de parecer rica, perfecta o inalcanzable. Creo que ese es un error común. La imagen debe tener sentido en la vida real de una mujer”, afirma.

El debate cobró mayor relevancia con las redes sociales. Hoy en día, la imagen digital de una persona puede influir en las invitaciones, las conexiones, las oportunidades profesionales e incluso en cómo la percibe el mercado.

Aun así, Giovanna cree que la presencia digital no tiene por qué convertirse en un personaje. Para ella, el público se da cuenta cuando hay exageración, plagio o un intento de aparentar algo que no se sostiene fuera de la pantalla. Con planes de expansión internacional, Giovanna se prepara para una nueva etapa en su carrera. Su objetivo es llevar su mentoría y formación a nuevos públicos, manteniendo un diálogo más cercano sobre moda, imagen y presencia.

Tras tantos años en el mercado, resume el tema con sencillez: la imagen funciona mejor cuando se ve natural, no cuando se intenta demostrar algo constantemente.

(Foto: Archivo personal)

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