La Americana Jazz Big Band presenta, el 10 de julio, una nueva versión de “Cheek to Cheek”, un clásico del repertorio estadounidense, con una interpretación especial de la cantante Mila Barros. Inspirada en la aclamada grabación de Ella Fitzgerald y el histórico arreglo de Paul Weston, la pieza forma parte del primer álbum del grupo y reafirma su compromiso con la preservación del lenguaje de las grandes bandas. En una entrevista, los músicos hablan sobre el reto de revisitar un hito del jazz vocal, la importancia de los arreglos históricos para la formación de una big band y el ambiente de colaboración que caracterizó la grabación.
“Cheek to Cheek” es una canción que trasciende generaciones y posee una gran fuerza expresiva dentro del jazz vocal. ¿Qué llevó a la Americana Jazz Big Band a considerar que este clásico debía formar parte de la creación de su primer álbum?
Cheek to Cheek representa un momento muy importante en la historia del jazz y las big bands. Al pensar en el repertorio para nuestro primer álbum, quisimos que no solo mostrara la identidad de la Americana Jazz Big Band, sino que también rindiera homenaje a las obras que ayudaron a construir este lenguaje a lo largo del tiempo.
La inclusión de esta canción en el álbum se alinea perfectamente con este propósito. Es un clásico del Gran Cancionero Americano y encarna la elegancia, el equilibrio y la sofisticación que caracterizaban a las grandes orquestas. Al mismo tiempo, crea un contrapunto muy interesante a nuestros arreglos originales, demostrando que preservar la tradición y producir nuevas interpretaciones son caminos que pueden ir de la mano.
La elección del arreglo de Paul Weston, inmortalizado en la interpretación de Ella Fitzgerald, revela un deseo de conectar directamente con la historia del jazz. ¿Cómo fue asumir la responsabilidad de reinterpretar una grabación tan emblemática sin perder la esencia de la banda?
Asumimos esta responsabilidad con profundo respeto. No pretendemos reemplazar ni reinventar un arreglo que ya se ha convertido en un referente mundial. Nuestro objetivo era estudiar esta composición en profundidad, comprender las decisiones musicales de Paul Weston y presentar esta obra con la mayor fidelidad posible.
Al mismo tiempo, no hay dos interpretaciones iguales. La personalidad de los músicos, el sonido de la Americana Jazz Big Band, la participación de Mila Barros y el hecho de haber grabado todo en directo le dan a esta versión una identidad propia. Creemos que preservar una tradición no significa reproducirla mecánicamente, sino mantenerla viva a través de nuevas interpretaciones.

Usted habla de arreglos históricos como verdaderas obras de arte para grandes orquestas. ¿Qué aprende una big band, técnica y artísticamente, al sumergirse en este repertorio?
Se aprende prácticamente de todo. Los grandes arreglistas crearon un lenguaje que sigue siendo una referencia para quienes escriben para big bands hasta el día de hoy. Al estudiar estos arreglos, aprendemos sobre orquestación, conducción de voces, equilibrio entre secciones, dinámica, articulación, uso de tensiones armónicas y la construcción de atmósferas musicales.
Pero también existe un aspecto de aprendizaje artístico. Estos arreglos revelan una forma de concebir la música de manera colectiva, donde cada instrumento tiene una función muy específica dentro del conjunto. Este conocimiento termina influyendo directamente en nuestros propios arreglos y nos ayuda a desarrollar un lenguaje autoral más coherente.
El tema busca preservar la elegancia de las grandes grabaciones de jazz vocal de los años 50 y 60. ¿Cómo lograron equilibrar este respeto por la tradición con la energía de un conjunto brasileño contemporáneo?
Creo que este equilibrio se da de forma muy natural. El arreglo conserva toda la elegancia y la escritura característica de las grandes grabaciones de esa época, pero los músicos que lo interpretan son brasileños, con sus propias experiencias, referencias y una forma única de hacer música.
La espontaneidad es fundamental en la interacción dentro de la big band. Esta energía colectiva surge de forma natural en la interpretación, sin necesidad de modificar la esencia del arreglo. El resultado respeta la tradición, pero a la vez revela la personalidad de la Americana Jazz Big Band.

La participación de Mila Barros destaca como uno de los aspectos centrales de la grabación. ¿Cómo transformó su voz la atmósfera del tema y su interacción con las secciones de la big band?
Mila aportó la elegancia que esta canción exige. Posee una interpretación muy refinada, con un dominio excepcional del fraseo, la dinámica y la intención, características fundamentales para una obra como Cheek to Cheek.
Además, la relación entre la voz y las secciones instrumentales es uno de los elementos más bellos de este arreglo. La big band no solo acompaña, sino que dialoga constantemente con la cantante, respondiendo a las frases, creando texturas y expandiendo la narrativa musical. La presencia de Mila hizo que este diálogo fuera muy natural y le otorgó a la grabación una identidad muy especial.
La grabación en directo se realizó durante las sesiones de grabación del primer álbum, en una iglesia de la ciudad de Americana. ¿Cómo influyeron la acústica de ese espacio y la atmósfera de ese día en el sonido y la emoción del proyecto?
Su influencia fue total. La iglesia ofrecía una acústica muy favorable para una formación de ese tamaño, lo que permitía que la big band sonara amplia, equilibrada y natural. Desde el principio, quisimos evitar un sonido excesivamente procesado y preservar la sensación de escuchar a una orquesta tocando en el mismo espacio.
También había una gran carga emocional. Estábamos grabando el primer álbum de la Americana Jazz Big Band, así que todos éramos conscientes de la importancia de ese momento. La tensión natural de una grabación en directo acabó transformándose en concentración y compromiso, y creo que esto se puede apreciar tanto en el audio como en el vídeo.
La Americana Jazz Big Band nació en el interior de São Paulo, con el objetivo de fortalecer las grandes agrupaciones instrumentales fuera de los principales centros urbanos. ¿Cuál es la importancia de construir este tipo de escena musical originaria de la música americana?
Tiene importancia tanto simbólica como práctica. Durante mucho tiempo, las grandes producciones musicales se concentraron en las capitales, pero el interior del estado de São Paulo reúne a músicos sumamente cualificados, excelentes escuelas de música y un público cada vez más interesado en la música instrumental.
Crear una gran banda en el ámbito de la música americana significa demostrar que es posible producir arte de alta calidad fuera de los grandes centros urbanos, generando oportunidades para los músicos locales y fomentando el desarrollo de nuevas audiencias. Es también una forma de fortalecer la identidad cultural del interior, demostrando que la excelencia artística puede surgir en diferentes lugares cuando existe continuidad, planificación y un compromiso con la calidad.
“Cheek to Cheek” puede llegar tanto a los amantes del jazz como a quienes estén descubriendo este universo ahora. ¿Qué puerta esperas abrir al público con esta grabación?
Esperamos que esta grabación despierte la curiosidad del público. Quienes ya conocen el jazz reconocerán sin duda la importancia de esta pieza y del arreglo que elegimos para interpretarla. Quienes descubran este mundo por primera vez encontrarán en ella una obra musical sumamente accesible, elegante y cautivadora.
Si logramos que alguien escuche Cheek to Cheek y desee descubrir a Ella Fitzgerald, Paul Weston, las grandes orquestas de jazz, o incluso explorar otras obras de la Americana Jazz Big Band, ya habremos cumplido una parte importante de nuestra misión. Creemos que preservar esta tradición también implica crear nuevas conexiones entre este repertorio histórico y el público actual.
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