La banda Cigarros Molhados llega con fuerza con el lanzamiento del sencillo «Os Cigarros Molhados», que llega a todas las plataformas de streaming de música el 12 de diciembre a través de Marã Música. El tema funciona como una declaración de identidad: seguro, fresco y lleno de la energía de quienes saben exactamente qué espacio quieren ocupar. Con la repetición de su propio nombre y la invitación directa a «tomar el mechero», el grupo crea una verdadera llamada al público para que se sumerja en su ambiente urbano, nocturno y libre.
Musicalmente, el sencillo refleja la esencia que ha acompañado a la banda desde sus inicios. Definido por los propios miembros como un sonido «funky à la punk», «Os Cigarros Molhados» combina ritmos, actitud e irreverencia con naturalidad, creando un sonido que rompe esquemas sin perder su espíritu lúdico. El tema transmite la vibra de la calle, la fiesta y la libertad, reflejando una nueva etapa, más audaz y vibrante, consciente de su fuerza estética.
La letra recorre la ciudad con humor agudo, seducción y desapego, siempre desde una perspectiva ligera y provocadora. El estribillo —«Estoy relajado, hermano, solo estoy paseando por la ciudad / Los cigarrillos no tienen fecha de caducidad»— sintetiza el espíritu de la banda: energía desenfrenada, actitud, diversión y la certeza de que su esencia no se desgasta con el tiempo. Con grandes expectativas, el grupo celebra el lanzamiento como un himno de celebración e identidad, invitando al público a embarcarse en esta fase intensa y desenfrenada.
“Os Cigarros Molhados” repite el nombre de la banda como un mantra. ¿En qué momento se dieron cuenta de que este tema podría funcionar casi como un himno de identidad y presentación al público?
Cuando empezamos a ensayar el ritmo y el estribillo encajó, nos dimos cuenta de que la fuerza de la frase iba más allá de ser simplemente parte de la canción. Resumía nuestra actitud: somos quienes somos, llegamos para quedarnos. El público necesita saber quiénes somos y cuál es nuestra onda, y esta canción lo transmite directamente, casi como una tarjeta de presentación llena de energía. Funcionó como un himno desde el primer ensayo.
El sonido que llaman «funky à la punk» es audaz y, a la vez, muy singular. ¿Cómo surgió esta fusión de ritmos y estilos dentro de la banda? ¿Fue intuitivo o una búsqueda consciente de algo fuera de lo común?
Fue una mezcla de intuición y la búsqueda de algo que sonara a nuestro estilo. Todos en la banda venimos de orígenes muy diferentes: algunos adoran la crudeza del rock clásico, otros disfrutan del ritmo del funk de los 90 y otros están obsesionados con el post-punk. Esta canción, en particular, nació cuando decidimos dejar de preocuparnos por los géneros y tocar simplemente lo que nos hacía vibrar. El funky aportó el swing y la arrogancia que queríamos transmitir en la calle, y el punk inyectó energía pura e irreverencia. No queríamos sonar como una banda de rock más, y «funky à la punk» es nuestra forma de decir: «estamos aquí para revolucionar el mundo con estilo».

La letra retrata este viaje urbano lleno de actitud, libertad, seducción y desapego. ¿Qué experiencias reales, tanto en la calle como en la noche, inspiraron esta narrativa tan visual?
La inspiración es 100% el caos y la energía de la madrugada. Es ir en coche con amigos, la calle convirtiéndose en nuestra pista de baile improvisada. Esta narrativa de ver a la pelirroja o a la rubia bailando, de «su padre le dijo que no, pero ella no puede parar», trata sobre esa sensación de libertad indómita que solo te da una noche en la gran ciudad. Es la historia de alguien que está «tranquilo, hermano», pero listo para lo que venga. Las referencias son muy visuales porque la calle y la noche son muy visuales; queremos que el oyente se sienta como si estuviera en la parte trasera de nuestro «móvil funky» dando vueltas.
El estribillo dice: «Los cigarrillos no tienen fecha de caducidad». En tu opinión, ¿qué hace que la identidad de la banda sea tan perdurable y resistente a las tendencias actuales?
Nuestra longevidad se basa en nuestra autenticidad y en nuestra negativa a ser etiquetados. Si intentas encasillarnos en una «tendencia», no lo lograrás. Mezclamos con honestidad los elementos que nos gustan. El ritmo nunca pasa de moda, la actitud nunca pasa de moda. Además, «no tener fecha de caducidad» es un compromiso con la energía: queremos que nuestra música suene fresca y relevante dentro de diez años, ya sea por el ritmo o por su actitud irreverente.

Esta nueva etapa de la banda se ve más audaz, más segura y más vibrante. ¿Qué ha cambiado, tanto musical como personalmente, desde sus inicios en 2023 hasta este lanzamiento?
Desde 2023, lo que más ha cambiado es nuestra confianza. Al principio, descubríamos nuestro sonido, intentando complacer aquí y allá. Ahora, nos hemos encontrado a nosotros mismos. Musicalmente, esto se traduce en arreglos más audaces, más groove y más peso. Tenemos más confianza para abrazar esta identidad y traspasar los límites, lo que da como resultado la vibra y la audacia que perciben.
Combinas la crítica social, política y ambiental con humor e irreverencia. ¿Cómo equilibras este deseo de abordar temas serios con la ligereza y la energía que caracterizan tu sonido?
El humor y la irreverencia son nuestras principales armas. La vida ya es bastante pesada sin necesidad de lamentarse. Usamos la energía contagiosa de nuestro sonido para hacer sentir bien al público, pero con una reflexión persistente. Por ejemplo, la frase «Tempestade em copo d’água, drink de Saddam Hussein» de esta canción es un ejemplo de ello: es una estrofa absurda y divertida, pero insinúa una crítica a ciertos excesos y exageraciones en el mundo. Transmitimos el mensaje serio envuelto en una atmósfera festiva, para que la reflexión llegue de forma más digerible y memorable.

El EP «Surfing the Chaos» está en camino. ¿Qué revela este sencillo sobre esta nueva etapa sonora y estética de la banda? ¿Qué pueden esperar los fans de este nuevo capítulo?
‘Surfing the Chaos’ es nuestro manifiesto. El EP se sumerge de lleno en esta dualidad que amamos: bailar mientras el mundo arde. Los fans pueden esperar el funk más sucio y el punk más bailable. Estéticamente, esta fase es más vibrante, más urbana, y con una producción que refleja a la perfección la fuerza y la energía caótica de nuestros espectáculos. Es una invitación a entrar en nuestro mundo, pasar tiempo con nosotros y, literalmente, surfear las olas de la locura cotidiana. Será la banda sonora perfecta para quienes buscan tranquilidad, pero también están al tanto de todo.
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