En “La niña que vio a Iemanjá”, la yalorixá y escritora Katia Vaz Pérez Alves Bacariça transforma la memoria familiar, la espiritualidad y la tradición en una narrativa de aceptación y pertenencia. Inspirada en la vida de su abuela Marina, líder religiosa que dedicó décadas a dirigir un templo de Umbanda, la obra presenta enseñanzas sobre los Orishas, ​​la historia de la religión y la importancia de la ascendencia en la formación de la identidad. En una entrevista, Katia habla sobre el legado transmitido de generación en generación, la misión de difundir el conocimiento sobre Umbanda y el papel de la fe como instrumento de fortaleza, esperanza y transformación.

“La niña que vio a Iemanjá” surge de una profunda herencia espiritual y familiar. ¿En qué momento sentiste que esta herencia debía plasmarse en un libro?

Creo que algunas historias no solo eligen ser recordadas, sino que piden ser preservadas. Nací en Umbanda y durante muchos años viví rodeada de enseñanzas, experiencias espirituales y relatos que formaron parte de mi infancia, mi familia y la historia del Reino de Iemanjá e Nanã terreiro (templo de Umbanda). En cierto momento, comprendí que esto no podía permanecer únicamente en la memoria emocional de quienes lo vivieron. El libro nació de esta necesidad de registrar una rica herencia espiritual y humana, pero también de transformar experiencias en un espacio acogedor para otros. «La niña que vio a Iemanjá» es, a la vez, un homenaje, un testimonio y una invitación a comprender la espiritualidad a través del afecto, la herencia y la fe.

La obra rinde homenaje a su abuela Marina y, al mismo tiempo, inaugura una serie. ¿Qué tiene esta figura ancestral que trasciende la memoria personal y se transforma en un símbolo de continuidad?

Mi abuela Marina representa mucho más que un recuerdo familiar. Simboliza la fortaleza ancestral de las mujeres que nutren, guían y apoyan espiritualmente a sus familias, dejando una profunda huella en quienes las rodean. Al escribir sobre ella, comprendí que su trayectoria trasciende lo personal, pues también habla de continuidad, tradición oral, cuidado y espiritualidad viva. Marina se convierte en un símbolo porque su presencia perdura a través de sus enseñanzas, su fe y su misión, que siguen resonando en las generaciones futuras. Es muy poderoso darnos cuenta de que el amor y la sabiduría de alguien continúan influyendo en la vida de las personas incluso después del paso del tiempo.

Al presentar a los Orishas no solo como deidades, sino también como referencias simbólicas para la vida cotidiana, acercas la espiritualidad a la vida diaria. ¿Qué más te interesaba revelar con esta perspectiva?

Lo que más me interesaba era precisamente demostrar que la espiritualidad no está alejada de la vida cotidiana. A menudo, la gente ve a los Orishas solo como figuras religiosas, pero en cada energía que representan también hay una enseñanza humana muy profunda. Iemanjá habla de aceptación, Oxum de autoestima y sensibilidad, Iansã de valentía y movimiento, Xangô de justicia y equilibrio. Mi deseo era acercar estas enseñanzas a la experiencia diaria, mostrando que la espiritualidad también puede ser una herramienta para el fortalecimiento emocional, el autoconocimiento y la transformación interior.

El libro también contextualiza la Umbanda como una expresión del sincretismo brasileño, fruto del encuentro entre las tradiciones africanas, indígenas y europeas. ¿Por qué fue importante para usted unir la enseñanza espiritual y la dimensión histórica en una misma obra?

Porque comprender la Umbanda también requiere comprender su origen, su resistencia y su importancia cultural en la formación de Brasil. A menudo, las religiones de origen africano se ven superficialmente o están rodeadas de prejuicios históricamente construidos. Incorporar la dimensión histórica a la obra fue una forma de mostrar la profunda riqueza espiritual, cultural y humana que reside en este encuentro de tradiciones africanas, indígenas y europeas. Más que presentar fundamentos religiosos, quise ofrecer contexto, reflexión y conocimiento, ayudando al lector a ver la Umbanda con mayor respeto y comprensión.

Hay algo muy poderoso en la idea de que la fe también puede ser un espacio para la escucha, la solidaridad y la esperanza. ¿Cómo ayudan los relatos reales del libro a mostrar esta dimensión comunitaria de la Umbanda?

Los relatos de la vida real desempeñan un papel fundamental, ya que muestran la espiritualidad presente en la vida cotidiana de las personas. A menudo, alguien llega al terreiro (templo de Umbanda) cargado de dolor emocional, miedo, pérdidas o momentos de vulnerabilidad, y encuentra aceptación, alguien que lo escuche y esperanza. Umbanda posee una fuerte dimensión comunitaria, basada en la caridad, el cuidado y la guía espiritual. Al incluir experiencias reales en el libro, quise mostrar precisamente este lado humano de la fe: una fe que no se limita al ritual, sino que también brinda apoyo, fortalece y ayuda a las personas a recuperar el equilibrio en tiempos difíciles.

Escribes desde un linaje vivo, marcado por el territorio Reino de Iemanjá e Nanã y por la obra de tu abuela, tu abuelo, tu madre y ahora tú y tu hermana. ¿Qué significa, emocional y espiritualmente, ocupar hoy este lugar de continuidad?

Significa asumir una gran responsabilidad, pero también un profundo sentimiento de honor y gratitud. Es emocionante comprender que formamos parte de una historia construida con dedicación espiritual, aceptación y amor hacia los demás a lo largo de generaciones. Al mismo tiempo, existe el compromiso de preservar esta esencia con respeto y verdad. Veo esta continuidad no solo como una herencia familiar, sino como una misión espiritual. Se trata de continuar un legado de fe, cuidado y guía, manteniendo viva una tradición que ha transformado y sigue transformando vidas.

En un país donde aún existe tanta ignorancia y prejuicio respecto a las religiones de origen africano, el libro también parece cumplir una función acogedora e ilustrativa. ¿Qué es lo que más te gustaría cambiar en la percepción que la gente tiene de la Umbanda?

Me gustaría que la gente viera a la Umbanda con menos temor y más humanidad. Gran parte del prejuicio proviene precisamente de la falta de conocimiento. La Umbanda es una religión basada en la caridad, la aceptación, la espiritualidad y el amor al prójimo. En esta tradición hay mucha belleza, sabiduría y sensibilidad. Si este libro puede ayudar a alguien a ver las religiones de origen africano con más respeto, empatía y apertura, entonces ya habrá cumplido una misión muy importante.

Usted afirma que el mensaje principal de la obra es mostrar la espiritualidad como fuente de fortaleza, aceptación y transformación. Cuando alguien termine de leerla, ¿qué sentimiento o lección le gustaría que se llevara consigo?

Me gustaría que el lector terminara este libro sintiéndose reconfortado. Que comprendiera que la espiritualidad también puede ser un camino hacia el fortalecimiento emocional, la esperanza y la reconexión con uno mismo. Más que transmitir conocimientos sobre los Orishas y la Umbanda, mi deseo es conmover al lector, mostrándole que la fe también puede ser amor, escucha, equilibrio y transformación interior. Y, sobre todo, espero que un mensaje de respeto permanezca en el corazón de las personas: respeto por la ascendencia, por la espiritualidad y por las diferentes formas de vivir la fe.

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