En «Lo sagrado en lo profano», la teóloga y administradora pública Dione Caruzo propone una reflexión sobre cómo la política y la religión han ido de la mano a lo largo de la historia de la humanidad. A través de episodios bíblicos, conflictos históricos y transformaciones sociales, la autora analiza cómo los líderes espirituales también han ejercido influencia política y cómo estas fuerzas siguen moldeando leyes, identidades y estructuras de poder en la sociedad contemporánea. En una entrevista, Caruzo habla sobre la creación de la obra, los paralelismos entre el pasado y el presente, y la importancia de comprender críticamente las conexiones entre fe, sociedad y política.
En Lo sagrado en lo profano, usted parte de una poderosa provocación: considerar a Jesucristo también como un líder político. ¿En qué momento esta interpretación dejó de ser una mera preocupación personal para convertirse en el tema central del libro?
Como cristiano evangélico, siempre he escuchado frases como «la política es obra del diablo», «la religión no se mezcla con la política» y otras que utilizo en el libro para provocar la reflexión crítica. Al estudiar textos sagrados, especialmente la Biblia, llegué a la conclusión de que, independientemente de nuestro deseo utópico de que estos dos temas permanezcan separados, la religión y la política siempre han estado entrelazadas en la construcción del poder, dando forma a la historia de la humanidad. ¿Fue Jesús un político? La respuesta es sí y no. Depende de la perspectiva desde la que se mire la política. Si se considera la política que conocemos, corrompida por la codicia, la vanidad, la tiranía y los intereses personales, entonces Jesús ciertamente no fue un político. Pero si consideramos la verdadera política, que está relacionada con el bien común, con la vida comunitaria donde todos se rigen por las reglas, leyes y normas de conducta que protegen la convivencia en la sociedad, regulando los conflictos sociales y buscando servir a todos equitativamente, entonces Jesús fue el político más grande y auténtico de la historia de la humanidad.
Tu trabajo sugiere que la política y la religión nunca han estado realmente separadas, incluso cuando esa conexión parece implícita. ¿Qué más te interesaba revelar sobre esta relación, tan profunda y, al mismo tiempo, tan incómoda para muchas personas?
El objetivo es revelar verdades que, durante siglos, han permanecido ocultas al público sobre la interrelación entre religión y política. Dos cuestiones que, más que nunca, influyen y moldean a la humanidad. Lo que incomoda a la gente con este tema, religión versus política, es descubrir que están siendo engañados y manipulados por los poderosos dentro del sistema. El objetivo es generar debate, porque el debate impulsa la reflexión, y esto conduce a la comprensión. Reitero lo que dijo Charles Spurgeon: «Solo los necios creen que no se debe hablar de política ni de religión. Por eso los ladrones siguen en el poder y los falsos profetas continúan predicando».
Al releer figuras bíblicas como Abraham, Moisés y el propio Jesús, también desde la perspectiva de sus roles en el liderazgo y la organización social, ¿qué nuevas perspectivas cree que surgen con respecto a estos personajes?
Al ampliar nuestra perspectiva sobre la vida de los héroes de la fe, no solo del cristianismo sino de todas las religiones, comprendemos de forma plena y realista el verdadero legado que dejaron a la humanidad. De esta manera (al demostrar que los grandes líderes religiosos de la historia fueron también grandes líderes políticos e influyentes en su época, incluso antes de convertirse en líderes eclesiásticos), reafirmamos el mensaje del libro: que religión y política siempre han estado entrelazadas en todos los imperios que han dominado el mundo, en todos los momentos cruciales del destino global. Necesitamos ver a los héroes de la fe en toda su plenitud y no solo dentro de un contexto religioso y espiritual.
El libro abarca desde relatos bíblicos, como el Edén y el diluvio, hasta momentos históricos como el Imperio Romano y las Cruzadas. ¿Cómo lograste construir un razonamiento que conectara épocas tan distantes sin perder claridad para el lector?
«Lo sagrado en lo profano» no es un libro religioso ni político; es una historia de la relación entre religión y política en la construcción del mundo tal como lo conocemos, para bien y, sobre todo, para mal. Por lo tanto, presento esta historia cronológicamente, recorriendo los grandes imperios que dominaron el mundo en sus respectivas épocas, como Babilonia, el Antiguo Egipto, el Imperio medo-persa, la Antigua Grecia, el Imperio romano, hasta llegar a las naciones actuales. Abarca momentos que denomino «encrucijadas de la historia», como la historia de la Torre de Babel (el origen de la antigua Babilonia), las Cruzadas de la Iglesia romana, la Reforma protestante, la Revolución francesa, la Ilustración, las Guerras Mundiales y otros momentos que definieron el rumbo del mundo tal como lo conocemos.
También se analiza cómo las vanidades humanas y las disputas internas interfieren con las religiones. ¿Hasta qué punto examinar estos aspectos internos contribuye a humanizar la fe, en lugar de debilitarla?
Uno de los capítulos más reveladores y controvertidos de la obra se titula «El juego de poder en la política interna de las religiones». Es imposible separar la política por ámbitos sociales, como la política secular y la religiosa. La política siempre es política. Es la lucha por el poder, independientemente del contexto en que se desarrolle la disputa. Y dentro de las religiones, se libra una de las luchas políticas más acaloradas de la historia, que siempre influye en la política mundial. La lucha por el poder dentro de las religiones es una de las más duras, crueles y (lo peor de todo) disfrazada de santidad. Solo revelando estas verdades ocultas se humanizará la verdadera fe. No podemos defender la verdadera fe y la verdadera religiosidad (aquello que nos reconecta con Dios) si no «desenmascaramos» los engaños de las religiones. Esta obra es una defensa de la verdadera religiosidad y la verdadera política. Como dijo Jesús: «¡Solo la verdad nos hace libres!».
Como teólogo y administrador público, usted ocupa un lugar muy particular entre dos campos que a menudo se consideran opuestos. ¿Cómo ha influido esta doble experiencia en la perspectiva que ha desarrollado a lo largo de su trayectoria profesional?
Tras haber experimentado el funcionamiento interno de la religión como teólogo durante más de 30 años y la política como gestor y administrador público durante más de 15, he podido observar claramente cómo se engaña y manipula a la gente con discursos ideológicos que nublan el razonamiento lógico mediante la pasión, en ideologías que polarizan la política y conducen al fanatismo religioso. Pues las falsas figuras religiosas y los falsos políticos ya han comprendido que si mantienen la política dentro del ámbito de la razón y las ideas, difícilmente engañarán a la gente; por lo tanto, a través de la religiosidad, desvían el debate político hacia las emociones, dividiendo a la gente en «buenos y malos», «ellos y nosotros», «correctos e incorrectos», convirtiendo la política en un campo de batalla y ganando así «soldados ciegos y obedientes» en lugar de votantes conscientes.
En una época marcada por crisis, polarización y conflictos entre países, su libro parece sugerir que comprender el pasado es esencial para comprender el presente. ¿Cuál es, a su juicio, la advertencia más urgente que esta lectura histórica nos ofrece hoy en día?
«Un pueblo que desconoce su pasado desconoce su presente y, por lo tanto, desconoce su futuro». Debido a esta falta de conocimiento histórico, la humanidad sigue repitiendo los mismos errores del pasado como si fueran nuevos. El libro «Lo sagrado en lo profano» es el primero de una trilogía sobre la interrelación entre religión y política. En este primer libro, muestro esta asociación entre ambos temas en la historia de la humanidad, demostrando que, independientemente de nuestra voluntad, estos dos ámbitos siempre han estado unidos, definiendo el rumbo del mundo y permaneciendo más «unidos» que nunca. Presento, de forma resumida, las ideologías que crearon sistemas políticos crueles a lo largo de la historia, como el fascismo, el comunismo, el nazismo y otros que, por ignorancia, se repiten en la actualidad, no con mera retórica, sino con hechos históricos innegables. Estas ideologías se detallarán y explicarán con mayor profundidad en el segundo libro de la trilogía, que concluirá en el tercero con lo que denomino «religión y política: el verdadero baile de máscaras».
Usted habla de la importancia del conocimiento para la emancipación de esta dicotomía entre política y religión. Al final de la lectura, ¿qué espera despertar en el lector: inquietud, una revisión de certezas, pensamiento crítico o una nueva forma de ver la historia humana?
El objetivo principal de esta obra es criticar y visibilizar todo el daño que la asociación entre religión y política ha causado y sigue causando a la humanidad. Es fuente de conflicto, opresión y retroceso social. Una alianza que busca legitimar el poder terrenal mediante un supuesto mandato divino, creando estructuras que obstaculizan la disidencia y fomentan la intolerancia. Históricamente, esta interrelación transforma el bien común —el objetivo de la política— en un arma de dominación y explotación, contraria a ideales como la tolerancia y la paz. El objetivo del libro es estimular el pensamiento crítico a través del conocimiento de la historia, conduciendo a la comprensión de la verdad, pues solo la verdad nos llevará a la verdadera libertad. Lea «Lo sagrado en lo profano: Religión y política en la construcción del poder» y su perspectiva cambiará.
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