La banda Dona Olga lanzará el sencillo «Invisível» el 24 de abril, un tema que marca una nueva etapa en su trayectoria al combinar intensidad sonora con reflexiones sobre la madurez, el afecto y las huellas que dejan las experiencias de la vida. Con un sonido más hardcore, el grupo refuerza su identidad musical mientras transforma las ansiedades sobre los deseos, la realidad, la amistad y el amor en una canción con una fuerte carga emocional. En una entrevista, la banda habla sobre el proceso creativo del tema y su deseo de provocar una reflexión urgente en el público: vivir el presente y valorar los momentos compartidos con los seres queridos.

“Invisible” trata sobre marcas, historias y el proceso de crecer. ¿Qué experiencias tuyas te llevaron a crear esta canción?

​La música surgió de nuestras experiencias compartidas y de la maduración natural que trae el tiempo. «Invisible» trata sobre reconocer que las huellas que llevamos —los errores, los éxitos y las limitaciones— son las que nos moldean. Nace de nuestra resiliencia diaria como artistas y amigos, entendiendo que la paciencia con uno mismo es el primer paso para seguir adelante sin victimizarse.

La canción parece abordar ese espacio entre lo que deseamos y lo que la realidad nos ofrece. ¿Qué era lo que más te interesaba explorar dentro de esa tensión?

​Lo que más nos interesaba era explorar la aceptación. La realidad no siempre se ajusta a lo que deseamos, y es en esa brecha donde reside la paciencia. Queríamos hablar sobre cómo afrontar el paso del tiempo y las relaciones de una manera más consciente, transformando la frustración de la realidad en la búsqueda de virtudes más sólidas, como el amor y la escucha.

Dona Olga (Felipe Miyamoto)
Dona Olga (Felipe Miyamoto)

Incluso con un sonido más contundente, la música transmite una profunda sensibilidad. ¿Cómo lograste este equilibrio entre contundencia y vulnerabilidad?

​Este equilibrio fue objeto de mucha discusión durante la producción en Navedois Studio. La contundencia proviene de nuestra elección de un sonido rock más moderno, grabando los instrumentos por separado para lograr tonos de batería y guitarra más agresivos. La vulnerabilidad reside en las letras y la intención detrás de los gritos y los riffs de guitarra. Queríamos que el sonido fuera impactante, pero que el mensaje fuera reconfortante o invitara a una profunda reflexión. Bill Zander fue fundamental para lograr este equilibrio sin perder la sensibilidad del mensaje.

Describes “Invisible” como una canción construida a partir de reflexiones sobre la vida, el universo, la amistad y el amor. ¿Cómo fue transformar temas tan amplios e íntimos en una canción tan sencilla?

​Fue un proceso de mucho diálogo, alimentado por cerveza y esfihas en nuestra «casa». El privilegio de tener nuestro propio estudio nos dio la tranquilidad necesaria para refinar estos temas gigantescos hasta que encajaran en un sonido coherente. Buscábamos una historia que trascendiera a la propia banda, pero eso solo tenía sentido porque los cinco estábamos allí, plasmando nuestras intenciones en cada detalle técnico.

Dona Olga (Felipe Miyamoto)
Dona Olga (Felipe Miyamoto)

Este sencillo parece marcar un punto de inflexión o una consolidación en la identidad de la banda. ¿Qué crees que revela «Invisible» sobre la etapa actual de Dona Olga?

​Revela un cambio de rumbo. «Invisible» muestra a una Doña Olga más madura y con una visión estética más definida. Revela que estamos en un momento de búsqueda de la excelencia, sin perder la esencia de nuestra amistad ni la libertad creativa.

La idea de vivir el presente y valorar a quienes amamos encierra un mensaje poderoso. ¿Esta urgencia surgió más de experiencias personales o de tu visión del mundo actual?

​Es una mezcla de ambas cosas. Surge de nuestras experiencias personales, de valorar el mantenimiento de nuestra amistad durante todo el proceso de grabación, pero también es una respuesta al «reloj» que intenta acelerarlo todo. Vivir el presente y valorar a quienes amamos es nuestro acto de resistencia contra esta prisa del mundo exterior.

Dona Olga
Dona Olga

Tras haber forjado una carrera en la escena independiente, con numerosos conciertos y lanzamientos, ¿cómo creen que han madurado como banda para llegar a esta canción?

​Hemos madurado principalmente a través de la escucha activa y la paciencia. Tras tantos conciertos y giras, hemos aprendido que la calma durante la preproducción es un privilegio que se refleja en la calidad final. Este sencillo es el resultado de dejar de correr contra el tiempo y empezar a trabajar a su favor, seleccionando cuidadosamente cada timbre y a cada colaborador, como Bill, para lograr el sonido que siempre hemos deseado.

Cuando el público escuche «Invisible», ¿qué sentimiento o reflexión le gustaría que perdurara después de que termine la canción?

​Queremos que deje una sensación de renovación. Queremos que quien la escuche sienta que, a pesar de las «cicatrices invisibles», es posible mirar al futuro con prosperidad y esperanza. Queremos que resuene con la idea de que reconocer la propia vulnerabilidad no es debilidad, sino la fortaleza necesaria para seguir adelante.

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