Creador de una de las técnicas de lifting con hilos tensores PDO más reconocidas, el dermatólogo Dr. Ivan Rollemberg ha forjado su carrera combinando ciencia, sensibilidad artística y un enfoque humanizado de la estética. Al frente de la Clínica Humana y heredero de una tradición familiar de más de 130 años en medicina, el especialista aboga por un enfoque que valora la individualidad y la durabilidad de los resultados, lejos de los estándares artificiales. En esta entrevista, analiza el concepto de belleza natural, el futuro de la armonización facial, el impacto de la dermatología estética en la autoestima y el reto de equilibrar los roles de médico, educador y comunicador en un escenario cada vez más marcado por las tendencias.

¿Qué despertó su interés en combinar ciencia, arte y estética?

Desde muy temprana edad comprendí que el rostro es más que anatomía; es lenguaje. La ciencia me dio una base, el arte me dio sensibilidad y la estética se convirtió en el punto de encuentro entre la técnica y la identidad. No fue una decisión profesional, sino una vocación natural para alguien que siempre ha visto la medicina como algo que necesita sanar, respetar y revelar la mejor faceta de las personas.

¿Qué significa en la práctica la “belleza natural”?

La belleza natural se da cuando el procedimiento no es visible, pero la persona brilla. Se trata de respetar la anatomía, el tiempo y la historia, evitando la exageración y las modas. A diferencia de la estética artificial, no estandariza los rostros; preserva la identidad y promueve la longevidad.

¿Cómo surgió tu técnica de lifting con hilos y a qué desafíos te enfrentaste?

Surgió de la insatisfacción con los resultados predecibles y efímeros. El mayor desafío fue romper esquemas y mantener una visión técnica cuando aún era poco conocida. Hoy en día, el método es un referente porque se construyó sobre una sólida base anatómica y una visión a largo plazo.

¿Cómo ves el futuro de la armonización facial entre 2025 y 2030?

Veo una clara transición hacia estrategias faciales personalizadas, con menos volumen y más estructura, bioestimulación y regeneración. La tecnología avanzará, pero el factor diferenciador seguirá siendo el discernimiento, la planificación y el respeto por la individualidad de cada rostro.

¿Cómo equilibrar los roles de médico y comunicador en las redes sociales?

Con verdad y responsabilidad. Utilizo la comunicación para educar y elevar el nivel de la conversación, no para prometer milagros. Cuando el contenido es técnico, honesto y coherente, fortalece la ética en lugar de amenazarla.

¿Cuál es el papel de la dermatología estética en la salud emocional?

Cuando se indica adecuadamente, fortalece la autoestima, la presencia y la confianza, pero no reemplaza la identidad ni resuelve conflictos emocionales profundos. El procedimiento es una herramienta de cuidado, no un apoyo emocional, y esto requiere sensibilidad y responsabilidad por parte del profesional.

¿Cómo afrontas el título de «médico de las estrellas»?

Con serenidad y enfoque en lo esencial. La visibilidad aumenta la responsabilidad, no la vanidad. Trato a todos con los mismos criterios técnicos, porque los resultados consistentes y sostenibles siempre importan más que las expectativas poco realistas.

¿Cuáles son los próximos pasos para Clínica Humana?

Consolidar la marca, expandirnos estratégicamente e invertir fuertemente en educación médica. El objetivo no es solo crecer, sino formar profesionales con discernimiento, conciencia y visión a largo plazo, porque el legado se construye multiplicando la excelencia. Y nuestro legado comenzó en 1886, con la segunda promoción de médicos en Brasil; soy la quinta generación de médicos en mi familia, con más de 130 años de historia en medicina. No construyo pensando solo en el presente, sino en la continuidad de una historia que siempre ha considerado la medicina como una misión. Para nosotros, crecer significa preservar los principios y asegurar que la excelencia y la ética trasciendan generaciones.

Sigue al Dr. Ivan Rollemberg en Instagram

Share.