El 12 de diciembre, la cantautora Juliê presenta “Só Quis Te Amar (#EuSouMSSessions)”, un sencillo de Marã Música que revisita el dolor de un final inesperado con la sensibilidad de quien transforma la ruptura en un nuevo comienzo. El tema —una intensa y contemporánea obra romántica— retrata el colapso silencioso de una relación que parecía sólida, a la vez que revela los primeros pasos hacia la libertad tras la caída. Entre recuerdos, objetos que han perdido su significado y preguntas sin respuesta, la canción abraza a quienes ya han sido sorprendidos por una despedida que no se ajustaba al discurso del amor perfecto.

Incluso marcada por la melancolía, “Só Quis Te Amar” se apoya en un sonido ligero y vibrante, mezclando cavaquinho, tantan, pandeiro y armonías abiertas en una “pagoda que duele, pero duele al balancearse”, como la define el artista. El contraste entre el swing y el anhelo refuerza la dualidad presente en la narrativa: sentir el dolor, pero seguir bailando; lamentar el final, pero redescubrir la propia fuerza. Para Juliê, la canción habla de dignidad emocional, de reconocer el propio valor y negarse a permanecer en lo que duele: “La canción comienza con dolor, pero no termina ahí. Hay un cambio de fuerza. Amar no puede ser un error”.

El lanzamiento también incluye una sesión en vivo, parte del proyecto #EuSouMSSessions, en la que Juliê comparte la canción con Tony Angelo, uno de sus compositores. La grabación captura la energía liberadora que encontró en la canción, destacando su capacidad para unir voz, cuerpo y emoción en una interpretación auténtica. Originaria de Campo Grande (MS), una artista multifacética que se mueve entre el rap, el R&B, el pop y el MPB, Juliê inaugura un nuevo capítulo en su trayectoria creativa con este sencillo, reafirmando su versatilidad y la fuerza emocional de su interpretación.

«Solo quería amarte» cuenta la historia de un final abrupto, de esos que te dejan devastado. Cuando piensas en esta historia hoy, ¿cuál fue el primer sentimiento que vino antes del dolor: conmoción, claridad o silencio?

Antes del dolor llegó el silencio. Como si fuera una breve advertencia.

La música combina la melancolía con un ritmo bailable de pagode, casi como si el cuerpo dijera lo que el corazón aún no comprende. ¿Cómo lograste ese equilibrio entre el llanto y el balanceo?

Siempre digo que el pagode/samba tiene ese poder: abraza el dolor sin dejar que nos sumerjamos en él. El equilibrio surgió cuando me di cuenta de que no tenía que elegir entre sufrir y seguir adelante. La melodía me ayuda a digerir este sentimiento desde mi perspectiva. Llorar y balancearme se convirtió en la forma más honesta de contar esta historia.

La canción nació de una reunión entre amigos y compositores. Cuando la escuchaste por primera vez y te quedaste en silencio ante la palabrota, ¿qué te impactó tanto que pensaste: «Esta canción es mía»?

¡Era la verdad! La conexión con el contexto. Al escuchar el estribillo, sentí que mi pecho se abría de libertad; parecía que alguien había puesto en palabras todo lo que aún no podía decir. El silencio antes de la palabrota fue la reacción de mi cuerpo: «Espera, ¿estabas ahí?». En ese momento supe que esta canción no pasaría por mi vida por casualidad.

Dices que cantar «Forget My Name…» no te trajo tristeza, sino alivio. ¿En qué momento del proceso te diste cuenta de que la canción ya no hablaba solo de dolor, sino de liberación?

Cuando canté «Forget My Name» por primera vez, no me dolió. Salió fuerte, limpia, resuelta. Fue entonces cuando me di cuenta de que la canción ya no hablaba de lo que habíamos perdido, sino de lo que habíamos recuperado de nosotros mismos.

Siempre has oscilado entre el rap, el R&B, la MPB (Música Popular Brasileña) y el pop. ¿El pagode surgió como un género inesperado o como una puerta interior que ya existía y que simplemente necesitaba ser abierta?

El pagode/samba siempre ha formado parte de mí, porque bailo samba de gafieira y, de hecho, es mi estilo de baile de salón favorito. En este EP, quise reunir todas las facetas de Juliê; quienes me conocen ya conocen las conexiones. Cuando surgió la música, fue como volver a casa de una forma nueva. No fue inesperado, fue casi inevitable.

Una sesión en vivo tiene una fuerte carga emocional, más aún con Tony Angelo compartiendo la grabación contigo. ¿Qué cambió en la música cuando la cantasteis «cara a cara», con él a vuestro lado?

Todo cambió. En la sesión, la música tomó forma, cobró vida. Es como si hubiera encontrado el lugar adecuado para existir. Cantar con Tony, uno de mis mejores amigos, me dio valor. Tener un trío de coristas siempre ha sido un sueño, y hacerlo realidad en el EP con grandes amigos a mi lado no tiene precio; estaba radiante con su presencia.

Tu obra siempre une cuerpo y voz. En tu interpretación de «Só Quis Te Amar», ¿qué movimiento —físico o emocional— fue esencial para dar vida a lo que querías transmitir?

El movimiento principal era respirar para poder bailar samba. Parece simple, pero respirar profundamente abrió el espacio para que la emoción entrara con fuerza y ​​se desbordara sin sufrimiento. En esa emoción, se trataba de aceptar que iba a cantar vulnerable todo el tiempo. Esa entrega fue esencial.

La canción habla de finales, pero tú hablas de nuevos comienzos. ¿Qué mensaje te gustaría que alguien escuchara al escuchar esta canción en un momento en que todo parece desmoronarse?

Quiero que esta persona sepa que no ha perdido su valor. Que no todo final es una derrota; la mayoría son un comienzo. Si «Solo quería amarte» llega en este momento, que llegue como un abrazo y un recordatorio: mereces un amor que perdure, no uno que te deje buscando respuestas.

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