Letícia Tomazella, quien interpreta a Poliana en la serie Tremembé – A Prisão dos Famosos (Prime Video), reafirma su versatilidad en una carrera que abarca teatro, televisión y streaming. La actriz —también presente en la tercera temporada de DNA do Crime (Netflix)— se ha consolidado como una fuerza creativa que combina profundidad intelectual, maestría técnica y un toque humano, reflejando una trayectoria consistente tanto dentro como fuera de la pantalla.

En “Tremembé – La Prisión de los Famosos”, interpretas a Poliana, un personaje intenso y complejo. ¿Qué fue lo que más te intrigó de este personaje y cómo fue sumergirte en un mundo tan único dentro de Prime Video?

Creo que lo que más me interesó fue sumergirme en el mundo del crimen real como espectador. No consumía este género, y comencé a investigarlo intensamente. Y en cuanto al personaje, aunque hablamos de crímenes horribles, la psique humana y sus múltiples capas merecen nuestro estudio.

Tu formación académica en Literatura, combinada con una maestría en Teoría Literaria y Teatro Brasileño, te otorga una perspectiva narrativa muy profunda. ¿Cómo influye esta perspectiva más analítica en tus decisiones como actriz?

Ya no puedo separar una cosa de la otra. Para mí, actuar y escribir son parte del mismo trabajo. Y creo que comprender la dramaturgia me da grandes herramientas como actriz, en la construcción de cada escena y la singularidad de cada personaje.

Letícia Tomazella
Letícia Tomazella

Has transitado por diversos formatos —teatro, televisión y ahora el streaming— siempre con gran soltura. ¿Qué te ofrece cada medio emocional y artísticamente que los demás no?

El teatro le da al actor la oportunidad de hacerlo todo en el aquí y ahora. No hay segundas oportunidades, ni errores que se puedan corregir. El momento es soberano, y eso me parece maravilloso.

Los medios audiovisuales nos aportan otras cosas, como la disposición a trabajar bajo presión (por limitaciones de tiempo), el trabajo minucioso con la cámara, etc. Me encantan todos los medios.

Arlete, de «Las aventuras de Poliana», fue un hito importante para niños y jóvenes. ¿Qué aprendiste al trabajar tan de cerca con este público que aún te acompaña en la vida?

Este público es muy sincero y cariñoso. Llevaré conmigo toda la vida el cariño que recibí y sigo recibiendo en la calle gracias a este personaje. Aprendí mucho sobre cómo gestionar la visibilidad que solo ofrece una obra con un público numeroso.

Letícia Tomazella
Letícia Tomazella

En “Génesis”, tu interpretación de Leora desató debates sobre la estética, el envejecimiento y los estándares impuestos a las actrices. ¿Cómo viviste ese momento y qué te enseñó sobre la relación entre el arte, la imagen y la exposición?

Fue doloroso lidiar con quienes odian. Parece simple desde fuera, pero cuando somos nosotras las que leemos sobre nosotras mismas, duele. Sin embargo, aprendí mucho sobre muchas cosas, incluyendo cómo usar esto para defenderme sin miedo en las redes sociales y para luchar más por la liberación femenina frente a los numerosos estándares que nos presionan y nos lastiman.

Regresaste como la detective Vendramin en la tercera temporada de «ADN del Crimen» de Netflix. ¿Qué desafíos y descubrimientos te trae este papel como intérprete de figuras de autoridad tan complejas y complejas?

Este personaje es muy significativo para mí. Entré en un mundo desconocido, lo cual fue un desafío, pero aprendí mucho y desarrollé una gran admiración por estas mujeres policías. Me enorgullece haber conocido a mujeres en puestos de poder y autoridad que me inspiraron para crear este personaje.

Además de actuar, también te has destacado como guionista y productora. ¿Qué te motiva tras la cámara y qué descubres de ti misma al escribir tus propias historias?

Siempre me ha gustado escribir. Y mi licenciatura en Literatura lo demuestra. Contar historias me permite canalizar una energía creativa que, si se reprime, me perjudica. ¡Jaja! Poder contar historias es sanador. Y recientemente me seleccionaron para el Laboratorio Franco-Brasileño de Guionismo, con mi primer proyecto de largometraje. Fue maravilloso participar en esta inmersión. Fortaleció el proyecto y me enseñó mucho como guionista.

Su libro «Madrastra es la Madre» y su reciente arrebato sobre la presión en las redes sociales muestran a una artista que no teme hablar de su vulnerabilidad. ¿Cómo equilibra la exposición pública con la preservación de su salud mental y su humanidad?

Siempre es un reto… Balancear las bandejas. Me he convertido en alguien que no publica todo el tiempo. Intento vivir el presente, el momento. Esto ha sido bueno para mi salud mental.

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