A sus 33 años, la anestesióloga Carla Aparecida Christovam Ribeiro, de Mogi das Cruzes, São Paulo, certificada por la Sociedad Brasileña de Anestesiología (SBA) y la Asociación Médica Brasileña (AMB), se ha convertido en una voz que une la ciencia de vanguardia con la humanidad en la práctica médica. Su trayectoria, marcada por la maternidad, la resiliencia y el liderazgo femenino, refleja una nueva forma de ver la medicina: excelencia técnica combinada con empatía y cercanía.

La anestesiología es una de las especialidades más estratégicas de la medicina moderna. Se estima que más del 90% de las cirugías en Brasil dependen de anestesiólogos, profesionales que no solo administran medicamentos, sino que también monitorean la vida del paciente en tiempo real y toman decisiones críticas bajo alta presión. Sin embargo, el desafío no es meramente técnico. Para la Dra. Carla Christovam, el futuro de la especialidad reside en equilibrar la ciencia y la humanización.

Uno de los mayores desafíos en anestesiología hoy en día es combinar la complejidad científica con la necesidad de estar cerca del paciente. Cuando el anestesiólogo se presenta, explica lo que sucederá de forma accesible e infunde confianza, el impacto es enorme. Esto no solo mejora la experiencia del paciente, sino también los resultados clínicos, ya que reduce la ansiedad, el estrés e incluso las complicaciones, afirma.

La maternidad como escuela de liderazgo

Su vida personal también ha moldeado su enfoque en la práctica médica. Madre de Bento y Alícia, Carla reconoce que la maternidad transformó su trato con los pacientes y su liderazgo en momentos de presión.

«Aprendí que cada paciente es el hijo, el padre o la madre de alguien. Esto me hace ver cada procedimiento de anestesia no solo como un procedimiento técnico, sino como un momento crucial para toda una familia. La maternidad me ha dado paciencia, flexibilidad y determinación. Me ha convertido en una médica más humana y una líder más consciente», enfatiza.

Voces que confirman el impacto

Los testimonios de pacientes confirman la diferencia que marca la atención humanizada. Experiencia con anestesia – Cesárea por S., 24 años “El médico y el equipo me recibieron con gran atención y cariño. Recibí explicaciones claras y accesibles y me sentí segura en cada paso. Durante el procedimiento, sentí empatía, tranquilidad y respeto. Fue una experiencia sumamente positiva y, sin duda, recomendaría este servicio por la dedicación y el cariño con el que me trataron.”

Experiencia con anestesia – Cirugía de varices por N. V., 27 años

“Cuando se trata de una cirugía, siempre surge el miedo. Pero la Dra. Carla fue quien más me tranquilizó. Me escuchó, respetó mis miedos y me infundió confianza. Dormí profundamente después de la anestesia y me desperté sintiéndome renovada. Solo estoy agradecida con esta maravillosa profesional, que me dio confianza en un momento tan delicado.”

Estos testimonios demuestran que, más allá de una técnica impecable, la diferencia radica en cómo se siente la paciente: escuchada, respetada y bienvenida.

Medicina en la Era Digital

Otro pilar de su carrera es la comunicación. En redes sociales, Carla comparte su rutina como médica, madre y deportista, acercando la anestesiología a la vida real y deconstruyendo la imagen del médico distante.

“Creo que mi presencia en redes sociales tiene un impacto muy positivo porque inspira a otras mujeres a darse cuenta de que es posible compatibilizar la carrera profesional, la maternidad y el autocuidado sin renunciar a sus sueños. También veo la red como un canal de educación para la salud, para orientar, aclarar dudas y brindar información de calidad. La medicina necesita ser accesible y estar conectada con la sociedad”, enfatiza.

Mirando hacia el futuro

Los próximos pasos de Carla están vinculados a la profundización de la anestesia humanizada, la seguridad del paciente y la adopción de prácticas innovadoras que mejoren la experiencia en el centro quirúrgico. Al mismo tiempo, busca consolidar su trabajo como una inspiración para las mujeres que buscan un equilibrio entre la vida personal y profesional.

Mi propósito es cuidar, acoger y transformar vidas, no solo dentro del hospital, sino también fuera de él. Quiero demostrar que siempre es posible empezar de cero, fortalecerse y construir un futuro mejor con disciplina, amor y esperanza —concluye—.

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