En «El amor que nació del dolor», la escritora Fernanda Salerno revisita recuerdos marcados por silencios, ausencias y heridas emocionales para proponer un camino de autoconocimiento y liberación. Con una narrativa íntima y sensible, la autora reflexiona sobre patrones arraigados a lo largo de la vida —como la búsqueda de aprobación y el miedo al rechazo— y muestra cómo la comprensión de estos dolores puede abrir espacio para relaciones más sanas y decisiones más conscientes. Al abordar temas como el duelo, la identidad, la depresión y los lazos familiares, la obra invita al lector a afrontar su propia historia con valentía y a reconocer que la verdadera reconciliación comienza en nuestro interior.

En «El amor que nació del dolor», revives recuerdos muy íntimos y dolorosos. ¿En qué momento te diste cuenta de que estas experiencias debían transformarse en un libro?

Una vez escrita la historia, comencé a escribir para organizar mis ideas. Al terminar, me di cuenta de que, aunque era mía, las cicatrices que llevo son similares a las de muchas personas. Fue entonces cuando comprendí que publicarla podría provocar reflexión y ayudar a otros a mirar sus heridas con mayor atención y compasión.

Uno de los aspectos más impactantes de la obra es el proceso de ver a la madre más allá de su rol maternal, reconociendo sus propias heridas. ¿Cómo fue transitar emocionalmente este proceso de comprensión?

Fue un proceso de deconstrucción largo y doloroso. Solo comencé a comprender a mi madre como ser humano cuando vi sus vulnerabilidades. Al verla sufrir, sentir miedo y necesitar cuidados, reemplacé el juicio con compasión. Cuando dejé de exigirle la perfección, finalmente pude ver a la mujer real que existía en ella, con sus propias heridas y limitaciones.

El libro aborda temas profundos como el duelo, el cáncer, la depresión, la identidad LGBTQIAPN+ y la reconstrucción de la autoestima. ¿Cómo lograste el equilibrio entre exponer estos dolores y transformarlos en un camino de reflexión y sanación?

El equilibrio surgió de mi proceso de comprensión y de dar sentido a lo que viví. No escribí desde la herida abierta, sino desde la cicatriz. Por lo tanto, el libro es una invitación a la reflexión, no a permanecer en el dolor ni a revivirlo, sino a enfrentarlo conscientemente, reconociendo que, al procesarlo, puede dejar de ser una prisión y convertirse en el punto de partida de un verdadero proceso de sanación.

Tu escritura se describe como honesta, íntima y, al mismo tiempo, impregnada de humor. ¿Cómo te ha ayudado el humor a abordar temas tan delicados?

El humor siempre ha sido una de mis estrategias de supervivencia. Tengo la costumbre de bromear sobre casi todo, no para negar el dolor, sino para poder respirar dentro de él. Reírme de mí misma rompe la rigidez y no resta importancia a temas delicados; al contrario, los humaniza y permite vivirlos con mayor ligereza.

Fernanda Salerno
Fernanda Salerno

A lo largo de la narración, muestras cómo comportamientos como el perfeccionismo y la búsqueda constante de aprobación pueden tener su origen en viejas heridas. ¿En qué momento notaste estos patrones en tu propia historia?

Cuando el agotamiento emocional se convirtió en depresión, me obligó a comprender qué había detrás de mis comportamientos. Fue entonces cuando entendí que el perfeccionismo y la búsqueda constante de aprobación eran estrategias que había aprendido para evitar el rechazo. Me di cuenta de que no necesitaba repetir esos patrones, porque lo que me protegía en la infancia me estaba enfermando en la edad adulta.

Como profesor de matemáticas durante más de dos décadas, interactúas a diario con jóvenes y sus emociones. ¿Cómo ha influido esta experiencia en tu sensibilidad al escribir sobre relaciones, afecto y vulnerabilidad?

La escuela es un lugar donde las emociones se manifiestan con intensidad y de forma desorganizada. Estar rodeado de adolescentes me ha ayudado a desarrollar una perspectiva más sensible, permitiéndome escuchar más allá de las palabras. Cuando hablo de vulnerabilidad, afecto y relaciones, no solo me baso en mi propia experiencia, sino en todo lo que he observado a lo largo de estos años.

El libro invita al lector a revisitar su propia historia y a dar un nuevo significado a sus recuerdos. Durante el proceso de escritura, ¿hubo momentos en los que también te sorprendieron nuevos descubrimientos sobre ti mismo?

Constantemente. A lo largo de todo el proceso de escritura, y cada vez que releo el libro, descubro nuevas conclusiones y perspectivas. Escribir organiza pensamientos y sentimientos. Revisitar nuestra historia desde diferentes puntos de vista, en diferentes momentos, es liberador. Revela emociones, decisiones y recuerdos que antes parecían inmutables.

Al finalizar la lectura, ¿cuál es el mensaje o sentimiento principal que le gustaría que cada lector se llevara consigo tras experimentar su historia?

Quisiera que el lector comprendiera que el dolor no es el destino, sino un punto de partida. Una invitación a la reflexión para identificar patrones y desencadenantes, de modo que dejen de dictar comportamientos y decisiones, transformando las experiencias dolorosas en herramientas para la sanación y el autoconocimiento.

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