Deco Almeida está experimentando su primer gran salto como actor con una doble dosis en televisión: forma parte del elenco de la serie de HBO Max Ângela Diniz: Assassinada e Condenada, y también aparece en la telenovela de TV Globo Dona de Mim, en flashbacks junto a Suely Franco. A sus 29 años, el carioca —exbaterista de la banda Dônica, con participaciones en Rock in Rio y Lollapalooza, y graduado en Gastronomía— celebra este cambio de carrera al cambiar el escenario y la cocina por el set, destacando el poder de las narrativas de crímenes reales realizadas con responsabilidad y la experiencia de debutar en Globo junto a un elenco de renombre.
Entraste en el mundo del teatro en una época en la que muchos aún te reconocían por tu música y gastronomía. ¿Qué te impulsó a dar un giro radical y dedicarte a la actuación como tu principal carrera?
Este punto de inflexión ocurrió cuando dejé la gastronomía y comencé a sumergirme en los estudios de actuación y doblaje, y no he parado desde entonces. Estoy inmensamente agradecido con mi agente, Dell Santhos, quien siempre ha creído en mí y me ha brindado consejos invaluables en este viaje que emprendemos juntos. ¡Estoy muy feliz con todo lo que está sucediendo y ansioso por saber qué nos deparará el próximo año 2026!
Mencionaste que casi no podías creerlo cuando te llamaron para el examen y corriste de Juiz de Fora a Río. ¿Qué recuerdas con más claridad de ese día y qué cambió en ti justo después de recibir el «aprobado»?
En ese momento me quedé paralizada, pero por suerte estaba con Virginia Van der Linden, una querida profesora de CAL, quien me dio una sacudida y me mandó corriendo al examen, jaja. Me sentí tan feliz de que me hubieran llamado para un examen para un proyecto tan grande e intenso.

Mencionaste que no conocías muy bien la historia de Ângela Diniz antes del proyecto y que el podcast Praia dos Ossos te impactó. ¿Cómo influyó esta inmersión en tu relación con la serie y el tema que aborda?
El podcast Praia dos Ossos fue un punto de inflexión para mí. Desde entonces, dejé de ver el caso como algo distante y comencé a comprender el impacto humano y social de esa violencia. Esto cambió por completo mi relación con la serie. No era solo un trabajo; era participar en una narrativa que debía contarse con mucho cuidado y responsabilidad.
Mencionaste la «incomodidad» como motor de transformación en las series de crímenes reales. ¿Cuál fue la conversación más poderosa que esta producción despertó en ti fuera del set: con amigos, familiares o contigo mismo?
Para mí, la principal responsabilidad fue ser consciente del lugar que ocupaba en esta historia. Sabía que formaba parte de un proyecto que aborda una violencia real y muy significativa, que lamentablemente sigue muy presente. Era fundamental tratar el tema con respeto, comprender la gravedad de lo que se contaba y recordar en todo momento que esto no es puro entretenimiento; es memoria, reflexión y denuncia.

Tras bambalinas, destacas la generosidad de Marjorie Estiano en el set. ¿Qué aprendiste al observar su trabajo y cómo influyó este intercambio en tu experiencia en el set?
Aprendí mucho sobre escuchar y estar presente. Marjorie es muy generosa en el set. Verla llegar preparada, pero abierta al momento, fue una lección diaria. Este intercambio hizo que mi experiencia en el set fuera aún más especial.
En Dona de Mim, interpretas a Josef en el pasado, un personaje vinculado a la memoria emocional de la historia y al círculo íntimo de Suely Franco. ¿Qué te atrajo de este personaje y de este debut en las telenovelas?
Josef me atrajo precisamente porque existe en la memoria emocional de la historia. No está en el presente de la trama, pero es fundamental para comprender quién era esa familia. Trabajar con ese pasado, junto a Suely Franco y Amara Hartmann, fue muy delicado y hermoso. Debutar en una telenovela con este tipo de personaje fue increíblemente especial; me encantó.

Su formación artística incluye música y gastronomía antes de actuar. ¿Cómo influyen estas experiencias en su trabajo como actor hoy en día?
La música me enseñó a escuchar y comprender el ritmo, algo que utilizo mucho en el escenario. La gastronomía me inculcó disciplina, atención al detalle y trabajo en equipo. Incluso hoy, al actuar, estas experiencias siguen muy presentes en mi forma de trabajar; me ayudan a estar más atento, más disponible y más organizado en el set.
De cara al futuro, hablas de escribir guiones, profundizar en el teatro e incluso soñar con Star Wars. ¿En qué tipo de artista quieres convertirte a partir de este momento crucial de tu carrera?
Quiero ser una artista curiosa y en constante evolución. Pretendo alternar entre el teatro, la televisión, el streaming, la escritura… y seguir estudiando y arriesgándome. Quiero contar historias, crear, colaborar. Y si algún día eso me lleva a Star Wars, genial, jaja. Pero lo principal es seguir construyendo con autenticidad.
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