Entre persecuciones, amores e ideales reprimidos, *Cenizas de Hongos Azules* de Sebastian Levati transporta al lector a São Paulo en la década de 1970, cuando la juventud intentaba reinventar el país bajo la censura y la represión. Ambientada entre 1972 y 1992, la novela sigue a Orlando, un joven rural que abandona los privilegios de su familia para dedicarse al activismo clandestino, y a Clarice, su amor en medio del miedo: una relación marcada por decisiones, pérdidas y la tensión de un Brasil dividido. Con una escritura fluida y personajes simbólicos, la obra transforma un doloroso período histórico en una reflexión sobre el coraje, la memoria y las huellas que el autoritarismo deja en la vida íntima y colectiva.
«Cenizas de hongos azules»Se adentra en un período marcado por el miedo y el silencio. ¿Qué le motivó a revisitar la dictadura militar desde una perspectiva tan íntima y emotiva, y no solo histórica?
El enfoque intimista surgió de la necesidad de humanizar la historia. Más allá de fechas y acontecimientos políticos, el objetivo era mostrar cómo el miedo y el silencio permeaban la vida cotidiana, moldeando identidades y relaciones afectivas. La represión se producía no solo en las esferas de poder, sino también en los hogares, en susurros y traumas transmitidos de generación en generación, transformando hechos históricos en experiencias sensoriales y emocionales aún presentes en Brasil.
Orlando abandona los privilegios y la comodidad para seguir una vocación política. ¿En algún momento este personaje se enfrentó a sus propios dilemas personales o a los de sus allegados?
Sí. La renuncia de Orlando resuena con reflexiones personales y las experiencias de sus allegados. A menudo permanecemos en «jaulas de oro»: estabilidad y comodidad que silencian nuestras propias voces. He visto a amigos enfrentarse a este dilema: preservar la seguridad o arriesgarlo todo por una causa. Orlando encarna esta dolorosa decisión de cambiar el «tener» por el «ser» y el «hacer».
El amor entre Orlando y Clarice florece en lados casi opuestos de un país dividido. Esta relación fue concebida como una metáfora del Brasil de aquella época, ¿y quizás del Brasil de hoy?
Sí. La relación entre Orlando y Clarice se construyó como una metáfora de las contradicciones de un país fracturado. Al transformar el contexto histórico en una reflexión atemporal, la novela aborda tanto el Brasil de la dictadura como las polarizaciones del presente.
¿Personajes como Three-M, Dom Camilo y Moisés representan personas reales, arquetipos de la época o las propias voces interiores del autor?
Funcionan principalmente como voces internas que reflejan conflictos existenciales y filosóficos. Aunque presentan rastros de arquetipos de la época, no deben interpretarse como figuras biográficas, sino como proyecciones simbólicas de una conciencia que confronta la represión y el deseo de emancipación.

El libro presenta el activismo sin idealizar el heroísmo. ¿Fue una decisión consciente evitar idealizar la resistencia?
Sí. La elección fue retratar el activismo de forma humana y realista. En lugar de un heroísmo épico, la narrativa resalta la tensión psicológica, el miedo y las pérdidas cotidianas. Amar, en este contexto violento, también se convierte en un acto de resistencia.
¿Pueden los momentos de ternura y afecto ser tan resilientes como la acción política directa?
Sí. Preservar el afecto en un régimen autoritario es mantener la humanidad frente a la deshumanización. Estos momentos íntimos sirven como refugio emocional y combustible para la resistencia, además de desafiar una esfera que el poder represivo no puede controlar por completo.
Al abordar las “secuelas” de la dictadura, ¿qué reflexiones quiso provocar?
La novela sugiere que la democracia no surge como una ruptura total. El resultado está marcado por la persistencia de estructuras autoritarias, traumas no sanados y la frustración de una libertad incompleta. La democracia se presenta como una construcción continua y frágil.
¿Qué tipo de lector imaginas que encontrarás hoy en día?
El libro se dirige a diferentes lectores: a quienes vivieron ese período y buscan el reconocimiento de sus recuerdos, y a quienes solo lo conocen a través de los libros y desean una comprensión más profunda del pasado. Su fortaleza reside precisamente en alcanzar estas perspectivas simultáneamente.

